Cuatro estudiantes de entre 16 y 17 años de Posadas, Misiones, no encontraban algo que convenciera a todos para merendar.
Entonces apareció una idea que empezó casi como un chiste:
¿Y si hacemos nuestro propio alfajor?
Así nació El Misionero, un alfajor artesanal elaborado con fécula de mandioca, dulce de leche y una fuerte identidad local.
Lo que arrancó como una ocurrencia entre amigos hoy ya se vende, agota producción y sueña con seguir creciendo.
Mientras muchos buscan copiar lo que ya existe, ellos decidieron crear algo propio.
Y eso merece ser contado.